¿Quieres evitar accidentes? Los detalles importan

¿Quieres evitar accidentes? Los detalles importan 1


Resulta curioso el desfase que existe entre los riesgos reales y los riesgos percibidos. Un accidente de coche es mucho más habitual que uno de avión y, sin embargo, es el medio aéreo el que más incertidumbre suele causar.

Una explicación razonable puede ser que uno está más tranquilo cuando asume el controla, confía en sí mismo más que en otra persona. Y claro, cualquiera conduce un coche, pero lo más frecuente al viajar en avión es ir como pasajero.

Pues bien, aceptando eso de la posibilidad de control, cabe preguntarse: ¿realmente controlas todo lo que está en tu mano al subirte al coche? Por lo mucho que convendría hacerlo, recogemos algunas claves.

Mantener la limpieza y el orden

Cualquier detalle, por inverosímil que parezca, puede contar mucho. Hay cosas evidentes, como que un parabrisas lleno de polvo dificultará la visión, al igual que anomalías en los retrovisores. Menos se repara en el interior.

Dejar restos de comida puede atraer a pequeños insectos, y estos pueden dar algún susto durante el trayecto. Por no hablar de unas alfombrillas mal colocadas o que no se ajusten al espacio existente, lo que, en un momento dado, puede obstaculizar el juego de pies y pedales. Teniendo en cuenta lo fácil que lo ponen empresas como Solo Alfombrillas, esto debería considerarse delito.

En el viaje: proporcionar entretenimiento a los niños

Los niños no lo son solo por edad, sino también por lo poco conscientes que son de los peligros reales. No hay más que analizar su actitud en un viaje en coche, donde las escenas de gritos y peleas pueden ser habituales. Y lo que menos necesita el conductor es distraerse.

Es necesario que los niños aprendan y asuman unas reglas, proporcionadas por los padres: no sacar los brazos por las ventanillas, no pelearse ni gritar, no tocar los seguros o las aperturas de las puertas, no olvidar el cinturón de seguridad.

Lo ideal en viajes largos es proporcionarles entretenimiento, como pequeñas pantallas para ver películas o música. Además, hay que hacer las paradas de rigor para satisfacer las necesidades fisiológicas y evitar que se estresen.

Hacer las revisiones oportunas

La revisión del aceite cada X kilómetros (depende de factores como el modelo o el uso, por lo que hay que consultar al especialista), revisar las llantas al menos una vez al año, fijarse en la alineación cada 10.000 kilómetros, examinar los frenos una vez al mes, la batería cada tres, el limpiaparabrisas en la época de lluvias, los líquidos una vez a la semana…

Con un calendario básico de acciones, el coche puede estar siempre a punto.

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